Hace muchos años visité un famoso acuario español recién inaugurado. En la entrada de las instalaciones habían colocado un cartel de decía algo así: «este espacio cuenta con tecnología de filtrado de agua de última generación». Estoy hablando de unos 20 años atrás, y estoy totalmente convencido que si hoy repitiera la visita me encontraría con el mismo cartel. De ser así, cabría hacerse dos preguntas: 1) ¿han seguido renovando la tecnología para poder seguir presumiendo de tener la de «última generación»? 2) si la que instalaron 20 años atrás sigue siendo de «última generación», ¿significa eso que no ha salido nada nuevo en estas dos décadas?

Viene esto a cuento de otra frase muy habitual que escuchamos día tras día dentro de las empresas, sin darnos cuenta que el tiempo pasa inexorablemente a una velocidad de vértigo: «NUEVAS TECNOLOGÍAS». Por extraño que pueda parecer, a estas alturas de siglo todavía hay empresarios planteándose la transformación digital de sus negocios, es decir, hacerlos evolucionar hacia un contexto más próximo a lo que hoy se demanda por parte de los consumidores. Lo paradójico es que detrás de ese ambiguo concepto llamado «nuevas tecnologías», ellos entienden que es el momento de crear una página web o integrar una estrategia de redes sociales en su negocio; o quizá, en el caso más avanzado, se plantean comenzar a vender por internet a través del comercio electrónico.

Pero vamos a ver, por favor.

¿Cómo se puede llamar «nuevas tecnologías» a cualquiera de esas tres cosas?

Internet lleva con nosotros veintitantos años, y las redes sociales ya superan la década. ¿De verdad que es eso lo que entendemos por «nuevas tecnologías»? ¿De verdad que a estas alturas de siglo, uno se plantea estudiar si es pertinente o no avanzar en esa dirección?

La realidad es la que es, aunque algunos no la quieran ver o asumir. Desde hace más de 10 años el competidor más importante que tienen las Pymes son los nuevos autónomos freelance, muy atrevidos a la hora de explorar y probar cualquier cosa que sale aun a riesgo de que no funcione. Son personas que desde su casa, con poco más que un ordenador y una conexión a internet, están manejando la más actual tecnología y conocimiento, y usando estrategias de dropshipping (por ejemplo) para vender los mismos productos que la «vieja empresa» lleva por canales tradicionales, eso sí, a un precio más bajo porque su estructura de costes es netamente inferior y permite trasladar al consumidor una rebaja en el margen. Estoy seguro que cualquiera de nosotros podemos encontrar un ejemplo de este nuevo tipo de negocio en nuestro entorno más cercano. ¡¡Eso sí que son «nuevas tecnologías» aplicadas al negocio!!

Lo cierto es que el mundo actual es fascinante para quien sepa ver las oportunidades y se atreva a manejar las herramientas disponibles. Y en esto, cada día que pasa juega en contra de los rezagados. Lo peor de todo, volviendo al inicio, es que conceptos como «nuevas tecnologías» confunden y despistan a los directivos una vez que la palabra se instaura en su mente y consolida, haciéndoles creer que cosas a las que hace años se les puso ese apellido, hoy siguen estando de plena actualidad. Internet, en efecto, fue considerado una nueva tecnología en el momento en el que salió, pero de esto hace ya ¡¡MÁS DE VEINTE AÑOS!! Y lo mismo podríamos decir de otras tantas cosas, redes sociales incluidas.

En definitiva; ¡¡cuánto daño está haciendo el término a la economía de este país!! Sigue pasando el tiempo, día tras día, y seguimos dando por bueno que las empresas tienen que agregar «nuevas tecnologías» para ser competitivas sin cuestionarnos qué herramientas hay detrás de eso. ¿Os imagináis lo impactante que sería que, de repente, nos diera por llamar a esas mismas cosas «vieja tecnología» (como así es, por cierto) y que, a todos esos empresarios que se sienten autocomplacidos porque ya están en el camino de integrar redes sociales en su negocio, se les diga que lo que van a meter ya es una cosa «del pasado»? No estaría nada mal hacer esta prueba, a ver si así son conscientes que mientras ellos piensan que están haciendo una gran inversión en conocimiento, realmente están llegando demasiado tarde.

Les dejo esta reflexión para el fin de semana. Reciban un cordial saludo

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